jueves, 20 de febrero de 2014

COSAS DE MUJERES

 
En esta sociedad imperfecta e injusta las mujeres y los niños siempre han sido los más vulnerables. Dada la situación de precariedad y la "virtud" que religiones y patriarcado han exigido a la mujer, hasta tiempos relativamente recientes, ésta solo había tenido tres opciones para realizarse como persona:  casada, puta o monja. 

A lo largo de la historia la sociedad ha tolerado más o menos hipócritamente que las mujeres vendieran su cuerpo para sosiego de los andrógenos masculinos y hoy en día a pesar de la libertad sexual sigue pesando el estigma de la tradición patriarcal sobre todo en la clase social más atrasada y empobrecida en donde las mujeres recurren a la prostitución como forma de obtener ingresos para vivir.

De forma que ya en el siglo XXI de nuestra era y tras increíbles avances científicos y técnicos en este país de pandereta y circo, un ministrejo mediocre y psicópata pretende legislar sobre el vientre de las mujeres prohibiendo el aborto, mientras se mantiene la prostitución en una situación de vacío legislativo gracias al cual prosperan las mafias y la trata de mujeres, niños y jóvenes.

No soy de la opinión de que haya que prohibir nada y menos la prostitución dado como es el oficio más antiguo del mundo, sí creo por el contrario que es necesario y urgente legalizarla y dar derechos a las mujeres que deciden ganarse la vida de esta forma, como método de salud e higiene además de escudo contra su explotación. 
 


Hay tantas clases de prostitutas como clases sociales existen. Pobres y explotadas por un proxeneta, inmigrantes en manos de las mafias, independientes de clase alta para lujo de yupis, estudiantes que se pagan la carrera con este comercio, etc...

No es mi deseo escandalizar pero si digo que el matrimonio convencional, en el que la mujer es el descanso del guerrero y su recurrente desahogo, es una forma ordenada de prostitución privada, tal vez no soy nada original.

Una sociedad solo puede cambiar si cambiamos de paradigma, todo lo demás son ganas de fracasar.

Si partimos de la base que esta sociedad está basada en el matrimonio monógamo, cuyos objetos son la familia -como unidad de destino en lo universal-, la casita, la propiedad privada, el empleo y las vacaciones en la playa, etc… no podemos esperar ninguna evolución, sino pasados varios siglos.




Me apetece citar el paradigma de la Reina Roja: "En este lugar tienes que correr todo lo que puedas para permanecer en el mismo sitio" (L. Carroll. Alicia en el país de las maravillas)

También a Sor Juana Inés de la Cruz. " Y quién es mas de culpar/ aunque cualquiera mal haga / el que peca por la paga / o el que paga por pecar"

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